José y Juan, José Antonio y Julián
En plena temporada taurina, el periodista local Salvador Ferrer recupera sus Torerías en la página web. Gallito y Belmonte —José y Juan— fueron dos genios del toreo de principios del siglo XX. La Edad de Oro del toreo, dicen, con permiso de don Mariano Tomás. Como lo son Morante y El Juli desde finales del XX y comienzos del XXI.
José Gómez Ortega está considerado como el “Rey de los toreros”: el más largo, capaz y poderoso. El lidiador total, dominador de todas las suertes. En 1920 a Joselito lo mató un toro en Talavera, que es donde vive el maestro Joselito de nuestra época. Antes, en 1915, José y Juan torearon su primer mano a mano en Málaga. En esa plaza, un siglo después torean también mano a mano José Antonio y Julián. Belmonte revolucionó el toreo. Se quedó quieto, cambió el modus operandi: el torero dejó de mover los pies para mover “sólo” los brazos. De la lidia al toreo. Aunque una cosa no existe sin la otra.
En la actualidad, el toreo está empapado por el concepto revolucionario que desarrolló Juan aunque hoy a eso se le llama toreo clásico. El toreo, hallazgo, funde revolución y clasicismo. Belmonte se pasó los toros muy cerca, cambió los fundamentos del toreo. Sin embargo, a Juan no lo mató un toro y acabó pegándose un tiro en su finca de Gómez Cardeña. Al lidiador total un toro le partió la vida y el revolucionario del toreo se la quitó él mismo.
Ahora que Manuel Benítez El Cordobés ha toreado en público un novillo a sus 77 tacos se han disparado, con razón, los elogios. El V Califa de Córdoba, un icono de España, fue y sigue siendo el torero más taquillero de la historia. Polémico, ídolo, genio, con una zurda colosal. El Benítez popularizó el “kilo” por corrida en época franquista de cartillas de racionamiento. Probablemente a José Antonio y Julián les pasará algo parecido. Ignoro si tendrán que llegar a los 77 tacos para que por unanimidad se diga que el de la Puebla del Río y el del barrio de San Blas son dos genios históricos como lo fueron el de Gelves y el de Triana.
José Antonio, artista del toreo, está fuera de catálogo. Es de otra galaxia, el toreo de todas las épocas. Julián es el poder, la capacidad, la técnica pluscuamperfecta, el torero que más por abajo lleva y puede a los toros. El poder en el toreo siempre ha sido una matriz. Torear sin poder al toro quizá ni sea toreo. Julián y José Antonio, o al revés, tienen mucho de José y Juan. Dos inmensos capoteros y muleteros. Una amalgama de tauromaquia cabal, total, rotunda, lidiadora, profunda, poderosa, artística, creativa.
Buenas noticias llegan de Las Ventas. La primera oreja del año en Madrid la cortó un novillero de Burriana, Vicente Soler, ante una gran novillada de Los Chospes. Repetirá en la capital el 27 de abril. En Zaragoza soplan aires de futuro. Simón Casas, que controla el Mediterráneo con Valencia, Alicante, Málaga y lo que no es el mar (Zaragoza, Nimes…) se ha sacado de la chistera un mano a mano Finito-Morante para el 23 de abril. Día propicio —Sant Jordi— para regalar un libro, una rosa y una entrada para ver en estado de gracia a dos artistas en la tierra de don Francisco de Goya. Hubiera flipado Goya con las Tauromaquias de Morante, Juli...
Algemesí, Vinaroz, Requena, Gandía, Benidorm, Chelva o Alicante andan programando espectáculos taurinos. Ferias, corridas de toros, novilladas, rejones, recortes, clases prácticas... El toro es un elemento que cohesiona y vertebra, por mucho que se asuste la ignorancia, la cultura en España y en nuestra Comunidad. Lástima que, salvo políticos valientes que son la excepción, el apoyo público al sector taurino se calcula con miedos y complejos ante las urnas. Igualito que hicieron los fenómenos con la Fórmula 1.
Informa: Salvador Ferrer | Foto: Tendido Joven


