Políticamente correctos, “novillerilmente” incorrectos

Políticamente correctos, “novillerilmente” incorrectos

Segunda novillada del certamen de novilleros “Camino a matador de toros”. En los prolegómenos del festejo, se guardó un minuto de silencio por José Rodríguez “Josele” y por Eduardo Puelles, última víctima de los terroristas de ETA. El 20 de junio, realmente, triunfó un excelente encierro de Gabriel Rojas, por noble, por manejable, por la buena calidad del segundo y especialmente por el cuarto, de nota, y el sexto hasta que se apagó.

Los tres chavales que el 13 de junio hicieron el paseíllo en la Plaza de toros de Valencia, suponemos, no andarán sobrados de contratos. Ni de tentaderos en el campo. Y se entiende que no irán sobrados de nada. Y la terna no es que estuviera mal, no, es que no aprovechó las bondades de los utreros de Gabriel Rojas.

Sin aparatosidades en cuanto a su presentación, la novillada tuvo también el motor justo para no molestar en demasía. Y todos se dejaron de una u otra manera. Rubén García comenzó su tarde de rodillas. Dos largas en el tercio hacían presagiar mayor compromiso. Cosas que pasan en los toros, el novillo de Rojas pareció flojo de salida, pero se creció hasta lo inverosímil. Rubén, que fue alumno de la Escuela de Valencia, anduvo decoroso y aseado, pero también algo anodino en un trasteo largo e intermitente. No se llegó a acoplar nunca, a pesar de sacar pasajes estimables por el pitón derecho.

El cuarto de la tarde fue el mejor. Tuvo nobleza, codicia, clase y recorrido el animal. Se enfibró en una serie también a derechas, pero a la faena le faltó estructura y un planteamiento más consistente.

Manuel Sarrión, de Puçol, de L'Horta de Valencia, se templó en las primeras series ante su primer oponente. El novillo embestía con suavidad y Sarrión lo muleteó con cadencia y seguridad. Si acaso, una carencia, a aquello le faltó más expresión. El novillo, posible, se vino a menos pronto. Demasiado pronto. Entró como una vela tras la espada, pero en la suerte suprema, prima, además de la ejecución, la colocación. Y ésta no fue buena.

Su segundo, el quinto de la tarde, tuvo asperezas que limar. Fue un novillo informal, pero no mentiroso. Quiso saltar al callejón, embistió al peto con la cara por las nubes, cabeceando sin clase. Salía distraído de las suertes, sin fijeza. Todos los síntomas del toro manso. Pero la mansedumbre posibilita el triunfo muchas veces. Sin emplearse, se dejaba y Sarrión se metió con él y le buscó las vueltas. Pero aquello nunca levantó el vuelo. En general, todas las faenas tuvieron muy poco eco en los tendidos.

José María Arenas, de Albacete, La Mancha, iba vestido de verde Perera y oro. Ese color que tantos triunfos ha dado al de La Puebla del Prior, y que estará en julio en Valencia. Arenas es un torero, que pese a vestir de verde, está más puesto que sus colegas de terna. Tiene más oficio y se le ve más suelto delante de la cara de los novillos. Le falta engrasar el juego de brazos, pues los brazos son cruciales, como las yemas de los dedos, para torear con compás, caricia y cadencia. Sabido es, no obstante, que el toreo castellano, manchego, es recio, sobrio, con pocos artificios estéticos. Pero el temple es universal en el arte del buen toreo.

Cortó una oreja de su primero, tras una muy buena estocada. Ante el sexto, con una peluda en el esportón, salió por la Puerta Grande. Vibrante en banderillas, con la franela se vino a menos el lucimiento, también por culpa del justo gas del novillo, tan formal como correcto anduvo el albaceteño. Sufrió una voltereta sin consecuencias.

Al final, la sensación que uno tenía es que se habían ido los novillos con las orejas puestas.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis novillos de Gabriel Rojas, justos aunque correctos de presentación. Nobles y manejables en conjunto. El cuarto, de nota, y el sexto bueno.

Rubén García: silencio y vuelta con aviso.

Manuel Sarrión: silencio y saludos desde el tercio.

José María Arenas: oreja y silencio tras aviso.

Coso de la calle de Xàtiva, segunda semifinal del concurso Camino de matador. Un tercio de plaza. Presidente: Juan Moreno: algo benévolo pero correcto en general.

Informa: Salvador Ferrer
(Crónica publicada inicialmente en el diario El Mundo)

27 Junio 2009
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