José Arévalo, novillero con picadores: “Todos los días me acuerdo de que estoy pobre y quiero ser rico”

José Arévalo, novillero con picadores: “Todos los días me acuerdo de que estoy pobre y quiero ser rico”

Salva Ferrer, periodista, cronista taurino y colaborador de la web municipal, nos ofrece una entrevista con una de las promesas más destacadas del panorama taurino del momento: José Arévalo. Este texto se publicó originalmente en el periódico “El mundo” y ha sido cedido por el autor para su publicación en la web de Puçol; las fotos son del Departamento de Comunicación.

 

José Arévalo (Moncada, 4 de octubre de 1990) está con la hierba en la boca. Enjuto, hecho y preparado para asaltar la temporada de 2010 y reivindicar su nombre en el escalafón de novilleros.

El primer día de este año recién parido cortó cuatro orejas en Querétaro. En 2009, 21 novilladas y 17 salidas a hombros. En Valencia, 5 orejas en 3 tardes, dos puertas grandes y una cornada. En Algemesí, otras tres peludas. Próxima parada: Acapulco. Arévalo es un volcán y un diamante en bruto, debe pensar Julián López -el padre de El Juli- que lo acompaña mucho. Sin antecedentes taurinos, José lleva dos años en la Fundación de El Juli y desde los trece años queriendo ser torero.

¿Ha hecho botellón alguna vez?

Sí, alguna vez.

¿Qué motiva a un chaval para querer ser torero hoy?

Uno quiere ser torero por lo bien que se siente uno cuando se cuaja un toro, las sensaciones que se viven delante del toro te hacen poner la vida en una balanza. Los toreros de toda la vida han dignificado la profesión, el amor por ser toreros.

¿Y el cortijo, el Mercedes?

Yo soy ambicioso y todos los días me acuerdo de que estoy pobre y quiero ser rico. Y de que tengo un Renault y quiero comprarme un Mercedes. Y quitar a mis padres del bar. Eso me motiva muchísimo. Cuando estás jodido el dinero te motiva.

¿Cuál es la renuncia más difícil de hacer para conseguir sus sueños?

La renuncia más fuerte es no estar con mi familia y no ver crecer a mis tres sobrinos. Yo quiero ser torero, lo tengo metido en la cabeza, y por ello renuncio a lo que sea menester.

¿Qué balance hace de su temporada al margen de los números?

Yo sin caballos tuve una cierta mejoría en 2008. Siempre he sido todo de querer, de ganas, de raza. Pero siento que progreso, me veo más suelto y creo que he dado un salto hacia otro nivel. Me ha cambiado un poco el chip y de mitad temporada para adelante he disfrutado mucho.

En Valencia en tres tardes se ha visto una clara evolución. Un volcán siempre, pero una progresión evidente.

Eso es con lo que más me quedo de la temporada. He cambiado la dimensión, busco más el poso, más seguridad. En el festival creo que se vio la preparación, la mentalización... Tenía la obsesión de torear en Valencia más despacio, dar el pecho...

¿Cuál es su espejo?

El Juli. Me veo muy reflejado en él. Por los quites, las banderillas, la técnica de su muleta, su capacidad. De toreros más antiguos, siempre he admirado la fuerza y la ambición de Paquirri.

¿Cómo le apoya su gente?

Mi familia siempre me ha apoyado en todo. Javi Morera, que es el lidiador que viene conmigo, está todos los días llamándome para que no me descuide. Y por supuesto la Fundación de El Juli, que es incondicional.

¿Cuánto tiempo lleva en la Fundación El Juli y qué le aporta?

Llevo dos años. Me aporta, ante todo, realismo. Yo cuando llegué era uno más de la clase y pronto me enseñó la crueldad, el espíritu de sacrificio que requiere este mundo. A veces vamos al campo con El Juli e intentamos que se nos pegue todo, claro.

¿Qué consejo le ha dado El Juli que no se le olvidará?

El Juli te mira y ya sabes lo que te está diciendo. Cuando estás delante del toro, una frase, una mirada, y ya sabes por dónde van los tiros.

La escuela de El Juli es un centro específico para futuros toreros. ¿En qué ha notado la diferencia con respecto a la Escuela de Valencia?

La escuela de El Juli es como un colegio privado y te tratan como con más tacto, de una forma más personal. Allí nos machacamos mucho en el apartado físico, la preparación mental. Nos inculcan mucho la historia del toreo, la cultura. Pero a mi me ayudaron mucho en mis comienzos en la escuela de Valencia. Mucha gente cree que me he ido porque no estaba a gusto aquí y es al revés, me costó mucho irme porque me trataron muy bien siempre y además toreaba mucho.

Una especie de master para un torero incipiente.

Sí. Yo me he hecho macizo allí. No sólo para arrollar sino para forjarme otras dimensiones como persona.

Ha toreado novilladas de Adolfo, Monteviejo. Me ha hablado del tacto de la escuela privada, ¿tiene algo que ver con el mimo?

Todo lo contrario. A los toreros nos tienen que mimar pero también nos tienen que hacer ver la realidad del toreo. Si hay que matar una de Adolfo o de Miura, yo no soy nadie, debo de estar preparado. Si te pegan una cornada hoy hay que reaparecer cuanto antes. Te dicen la verdad del toreo, mimos ni uno.

Quedarse fuera de julio tras la cornada y el triunfo en Valencia, ¿fue su primera cornada de despacho?

De las primeras gordas. Estuve en casa jodido, la prensa apoyándome y lo peor era que me sentía preparado para reventar en la feria. Ahora, lo pienso y creo que no hay mal que por bien no venga.

En Fallas estará fijo en la feria.

Espero que el nuevo empresario lo sepa ver.

En la soledad del campo, ¿qué sueños le vienen a la cabeza?

Sueñas con el cortijo, una buena finca, la familia bien situada, el coche, la mujer, los niños, temporadas de 80 o 100 corridas de toros. Y disfrutar del toreo. Ahora se disfruta pero falta la estabilidad, la comodidad y disfrutar de tus cosas.

Un deseo para 2010.

Ser el número uno, que nadie me gane la pelea. Y sentirme a final de año con fuerzas para tomar la alternativa en 2011.

Informa: Salva Ferrer

 

22 Enero 2010
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