Playa accesible: una apuesta por la normalización social de los discapacitados
Sillas anfibias, muletas, baños adaptados… no cabe duda de que en Puçol tenemos una playa accesible en toda regla. El único problema es que la gente todavía no conoce demasiado estos servicios, acuden unas 4 o 5 personas al día cuando se podría atender a muchas más. Además del mobiliario adaptado, los profesionales ayudan a las personas con movilidad reducida a entrar en el agua e incluso nadan con ellos.
Que en Puçol tenemos una playa accesible no es ninguna novedad, disponemos de estos servicios desde 2007, y año tras año se ha intentado aumentar y mejorar las prestaciones. El material del que dispone la playa accesible consta de ocho muletas para agua y arena, un trípode para las muletas, dos sillas anfibias, una silla de ruedas autopropulsable para las duchas y tres módulos adaptados para minusválidos, que hacen las funciones de duchas, aseos y vestuario.
“Hay una amplia oferta de servicios para los minusválido. Y este año, además la gente está quedando de lo más contenta por las atenciones que reciben de Monse, que es la chica que está en la playa ayudando a los minusválidos a sentarse en la silla, a entrar en l aplaya…”, explica Sergio Catalá, el coordinador de los servicios de socorrismo en la playa de Puçol.
Los minusválidos pueden disponer de los servicios materiales a cualquier hora, solo han de avisar a un socorrista para que les de las sillas o las muletas. Y además, de 11 a 14 y de 16 a 19:30 horas Montse Coma está allí para ayudarles en todo lo que pueda “yo intento estar con ellos en todo momento porque las personas con movilidad reducida necesitan que se les ayude a entrar dentro del agua porque cuando rompen las olas es muy fácil que vuelquen con la silla anfibia”, asegura.
Monse tiene el título de primeros auxilios y además es psicóloga, así que no hay persona más preparada que ella para ofrecer este servicio de apoyo y acompañamiento al mar. “Cada persona tiene unas necesidades, algunos necesitan que les ayude a subir al triciclo, otros suben solos. Los que tienen la movilidad más reducida precisan que haya alguien con ellos todo el rato dentro del agua, otros sin embargo una vez en el mar se tiran ellos mismos del triciclo y se bañan”, explica la profesional.
En el caso de los niños, Montse los acompaña en todo momento, y hace que se diviertan con juegos acuáticos: “entramos en el agua con el triciclo y después les ayudo a que se tiren y naden con un churro”, explica la psicóloga. Con éste servicio se busca favorecer e incrementar la normalización social de las personas con discapacidad, y es uno de las prestaciones que han hecho que Puçol consiga la bandera azul, la Qualitur y la Q de calidad turística.
Un servicio necesario y obligatorio para cualquier playa que se precie, pues es preciso que todos tengamos las mismas posibilidades a la hora de bañarnos en el mar. Según apunta Monse, los resultados de la playa accesible están siendo de lo más positivos, pero hay un problema: “todavía no se conoce lo suficiente la playa accesible. Hay muchos minusválidos de Puçol que aún no saben que existe, normalmente acuden unas 4 o 5 personas al día, cuando podríamos atender a muchos más. Esperamos que poco a poco se vaya popularizando y desde aquí me gustaría animar a todas las personas con movilidad reducida a que vengan, aprovechen los servicios y disfruten de la playa”.
Informa: Cristina Soriano



