Carmen Aixa gana el primer premio de la “mocadorà” y el segundo de escaparates
Un año más, en torno al 9 de octubre el Gremio de Maestros Confiteros de Valencia y Provincia ha organizado el concurso de Sant Donís, donde se evalúan tanto la disposición de los escaparates como la creación de las piezas de mazapán que componen la mocadorà… y por cuarto año, Carmen Aixa ha logrado convencer al selecto jurado: primer premio de mocadorà y segundo de escaparates.
Sobre las 9.30 de la mañana del lunes 6 de noviembre, los cuatro miembros del jurado comenzaban su recorrido por las empresas que participan este año en el concurso y lo hacían por el pueblo más al norte, Puçol, y por uno de los favoritos, Carmen Aixa, que ya había ganado en tres de las cuatro últimas ediciones… y la otra sencillamente no se presentó porque Eliseo Valls, el alma del proyecto, acababa de ser padre y tenía otras preocupaciones en mente.
No es una tarea fácil ser jurado: por un lado, hay que estudiar cómo está dispuesto cada escaparate, el conjunto de los elementos, para atraer al público, y, por otro, hay que analizar la ejecución de cada una de las piezas… y, por supuesto, hay que probarlas, para evaluar la calidad del mazapán.
Y todo ello en un único día, para finalizar poco antes de las 5 de la tarde en Alzira, el pueblo más al sur de la provincia con un local que participa este año en el concurso del Gremio de Maestros Confiteros.
Quizá por ello el jurado está formado por una mezcla de juventud y veteranía, expertos en dulces y otras ramas. Este año la tarea ha recaído en Vicente Mayor (profesor de la escuela de pastelería y gerente del gremio), Víctor Navarro (empresario y también profesor de la escuela), Javier Guillén (periodista del gremio) y Pascuala Moreno (ingeniero en tecnología de los alimentos).
“Probamos de forma obligada el tronador y alguna fruta, para ver qué sabor tiene aparte de su aspecto”, explica Vicente Mayor. “Y además de los dos premios oficiales, al mejor escaparate y a la mejor mocadorà, también incluimos un premio a la innovación, para valorar la capacidad de sorpresa, de descubrir nuevas frutas o nuevos sabores”.
Tras su visita inicial, sus impresiones ya eran excelentes… pero había que recorrer el resto de locales, en total un 25% de los que forman parte del gremio, que son los que participan en este concurso que comenzó a celebrarse a principios del siglo pasado en Valencia ciudad y que en la década de los noventa se extendió al resto de poblaciones de la provincia.
Y poco después de las 5 de la tarde el jurado emitía su voto: Carmen Aixa vuelve a obtener un primer premio, en este caso para la mocadorà, y un segundo para el escaparate. Es el reconocimiento a un trabajo artesanal que recae en toda la familia, aunque hoy por hoy el alma mater de la elaboración es Eliseo.
“Cada año intentamos sorprender con nuevas frutas, incluso abiertas, para que se vea el aspecto que tienen, como hemos hecho en esta ocasión con los higos, la granada o la naranja; aunque también hemos dispuesto en el escaparate puerros e incluso una cazuela con olivas y pepinillos”, resume Eliseo Valls. “Ha sido un trabajo de casi un mes, porque empecé a elaborar dos variedades de frutas distintas cada tarde en cuanto finalizamos las fiestas. Como se pintan con colorante alimentario y se almacenan en perfectas condiciones, el mazapán mantiene todas sus propiedades y sabor durante dos meses, así que aunque algunas piezas ya tienen tres semanas al jurado les ha sabido igual que las elaboradas este fin de semana”.
La tradición de la mocadorà nace en el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, cuando se prohíbe el lanzamiento de cohetes como homenaje a Jaime I. Surge así la mocadorà, que aúna los dulces, la huerta, los cohetes, la tradición, el día de los enamorados (Sant Donís) y una cierta picaresca muy mediterránea, en la que los mazapanes no sólo representan las frutas de la huerta y los cohetes prohibidos, sino que incluyen alusiones a la piula, el tronador y la fruta como elementos sexuales masculino y femenino.
Todo ello envuelto en un pañuelo como regalo del mozo a su amada en la festividad del 9 de octubre, el día de los enamorados en Valencia.
Una tradición que el gremio de maestros confiteros comenzó a promocionar mediante un concurso en el que se apuesta por mantener la tradición con algunas innovaciones… una tarea en la que Carmen Aixa y su familia se están mostrando como unos auténticos maestros artesanos.
Si aún no habéis probado su mocadorà daos prisa. Se agotan antes del 9 de octubre.
Por algo ganan año tras año este concurso.
Informa y fotos: Sabín


