Bautismo de buceo, una experiencia para sumergirte en ella
La botella, la boquilla, las aletas, la presión de los oídos... muchas cosas a tener en cuenta para el primer contacto de un buceador con el mar y las profundidades. Son las primeras nociones que Edu, el instructor del centro de buceo Costa Palancia de Canet d'En Berenguer, deja claras en los primeros minutos de clase teórica.
Y es que el bautismo de buceo no consiste sólo en plantarse la botella, las gafas y sumergirse en el mar. Antes de todo ello, los participantes de esta mini-aventura acuática (en este primer contacto se sumergirán un máximo de cuatro metros de profundidad, que ya es bastante), tienen que tener claros ciertos aspectos como son los componentes del equipo, que nombrábamos al principio, las señales entre buceadores (estoy bien, regular, subimos... se me ha acabado el aire...), todo ello para poder llevar a cabo esta experiencia de la mejor manera posible.
Y de todo ello, lo más importante, la botella de aire, que no de oxígeno como muchos pensamos antes de realizar un curso como éste, pues dentro de la botella lo que hay es aire insertado a presión, como el que respiramos habitualmente, "pues si hubiera oxígeno puro, no podríamos respirar, nos reventarían los pulmones" aclara Edu, el instructor.
Una inmersión de unos veinte minutos aproximadamente, junto con un buceador experto, ha servido a los participantes para poder ver más allá de lo que estamos acostumbrados. Arantxa Concha, una de las iniciadas, afirma que "ha sido una experiencia brutal. He visto pequeños salmonetes, una llisa mordida, conchas marinas que el instructor me ha enseñado y luego las ha dejado en el mismo lugar...algo que, si no hubiera hecho este curso, no lo habría visto".

Pues, aunque no sea una inmersión a mucha profundidad, y sea alrededor de una de las escolleras, el mar tiene mucho que ofrecer. La alumna continua: "me ha resultado difícil al principio controlarlo todo, el peso de la botella me hacía irme de lado...y cuando ya consigues coger el truco, es momento de salir, una lástima".
Trece personas son las que en esta clase de buceo extra han podido ser bautizadas, por así decirlo, bajo el mar, una actividad que no parece estar al alcance de todos, pues un curso de una semana cuesta alrededor de los 350 euros, mientras que esta iniciación ha sido completamente gratuita. Una actividad que se enmarca dentro de los objetivos que persiguen el Ayuntamiento de Puçol, y la empresa Valenciana del Deporte y Salud, que es la de mejorar y aumentar los servicios que la playa ofrece, y que no se queden sólo en tumbarse al sol y tostarse como gambas, o bañarse en la orilla del mar sin poder conocer todo lo que la inmensidad submarina nos puede ofrecer.
Sergio Catalá, coordinador de la empresa organizadora, afirma que "muchos de los que prueban a sumergirse la primera vez con botellas, luego se apuntan a realizar el curso de una semana para aprender a bucear realmente bien".
Y es que, aunque el curso de perfeccionamiento no es gratuito, el bautismo sí lo es, por ello, y debido a la gran acogida que ha tenido en las últimas ediciones, el próximo verano, aquellos que se sientan atraídos por el mar y no pensaban jamás tener una oportunidad de conocerlo profundamente, saben que tendrán una cita en la playa de Puçol. ¿Te atreves a sumergirte?
Informa: Aitor Caballer

