La Escoleta Mediterrània prepara un coro de voces blancas y una 'trobada' en Puçol

La Escoleta Mediterrània prepara un coro de voces blancas y una 'trobada' en Puçol

En 1995 una asociación de padres fundó la Escoleta Mediterrània para enseñar a los hijos, a partir de los tres años, las ventajas de aprender la música mediante el juego y la diversión

Desde que se instaló en la Casa de Cultura, impartiendo las clases de lunes a viernes por la tarde, pronto quedó demostrado que no sólo servía para cumplir su labor pedagógica, sino que era una forma de desarrollar la sensibilidad y, con el tiempo, se ha convertido en la escuela de base para alimentar el coro, la banda de música y la joven orquesta de Puçol, además de aportar cada año chicos que continúan sus estudios en el conservatorio de música.

''Son muchos los casos de chicos y chicas que han tenido problemas de logopedia en el colegio y los han superado con las clases de música en la escoleta'' -aclara satisfecha María Sarrión, una de las dos presidentas que tiene este curso la escoleta-. ''Además, cumple una labor pedagógica, ya que los niños aprenden a vocalizar y eso les permite, por ejemplo, luchar contra su timidez'' -apunta Laura Girón, la otra presidenta-.

Este mes de octubre comienzan las clases de la Escoleta Mediterrània, un proyecto educativo de carácter extraordinario incluso desde su misma presidencia bicéfala: dos madres con alumnos en la escoleta que este año tendrán que lidiar a final de curso con uno de los grandes retos que se plantea este centro educativo, organizar una trobada en el mes de mayo.


''En ella participarán unos quinientos alumnos y monitores de Burriana, Meliana, Alginet y Puçol'' -explican ambas presidentas al unísono-, ''y es un encuentro muy especial porque permite el intercambio entre profesores y niños, todos ellos formados mediante el método Cor Kodaly''.

El Kodaly, un método de enseñanza musical cuya eficacia ya pudieron comprobar el pasado curso los cincuenta alumnos de 3 a 8 años que asistieron a la escoleta y que este año van a enfrentarse a un segundo desafío: potenciar un coro de voces blancas (niños de 7 y 8 años). Para lograr que se haga una realidad, ya han aumentado incluso la plantilla de profesores: este año son dos profesoras de violín (Merche y Mª José) quienes se ocupan de iniciar a los niños en el lenguaje de la música.

 

28 Octubre 2004
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