Balance de la temporada taurina 2004, por Salva Marsaga
En un día tan especial para todos los valencianos como es el 9 de octubre se puso el broche de oro a la temporada taurina en Puçol para este año, aunque realmente el cierre culminará con la entrega de premios en las dos galas que, como es habitual, se vienen celebrando al final de la temporada anual, para premiar lo más destacado acontecido, tanto en la semana taurina como en el resto del calendario local.
En lo estrictamente taurino, ha sido un año que no pasará a la historia precisamente como muy brillante, salvo unas pocas excepciones como: la noche de los toros de Arriazu -dentro de la Semana Taurina-, el toro colorado de El Cahoso en el Barrio u otro toro, también colorado, de Puerta Hermanos, exhibido el primer sábado de la fiesta (antaño denominada de Santa Marta) y que ''gracias'' a algunos ''rodadores'' no pudimos ver en todo su esplendor por la gran cantidad de quiebros, rodadas y alimones a los que fue sometido... ¡A ver cuándo aprenderán estos señores que ellos no son los protagonistas de la fiesta! Unos señores que están privando a los aficionados de ver a un toro bravo arrancarse de largo, con la cabeza alta y la cola estirada, metiendo los riñones. Y quede constancia que no estoy metiendo a todos en el mismo saco, ya que algunos de los auténticos rodadores también criticaban esta actitud.
Mención aparte también merece el toro de José Luis Sánchez corrido el último día ya que, pese al poco tiempo que aguantó de pie, apuntó detalles de codicia y bravura.
Si antes decíamos que en lo taurino no será un año que pasará a los anales de la historia, sí que se recordará como un año de cambios en todos los niveles, como, por ejemplo, el cambio del anterior equipo de gobierno al completo. Algo que en el ámbito taurino hizo mirar el futuro de la fiesta con cierto recelo, aunque posteriormente el nuevo equipo de gobierno se encargó de aclarar y disipar esas posibles dudas.
Hubo cambios también en la ubicación del corro -al no reunir el anterior las condiciones necesarias de seguridad-, por lo que se utilizaron los corrales de la peña taurina El Barrio. Asimismo, y de manera alternativa, también hubo cambios en el lugar de las emboladas. Por su parte, el año anterior ya trajo la novedad de trasladar las desencajonadas el segundo día de toro de septiembre a la parte alta de las calles del recorrido habitual, con el beneplácito lógico de los vecinos de estos lugares, aunque por motivos de seguridad hay algunas discrepancias sobre este cambio.
Otra de las novedades que vio la luz esta temporada fue el aumento considerable de cadafales, aunque eso sí, después de alguna polémica. Esperemos que por el bien de ''casi todos'', los cadafales vayan en aumento en los próximos años, para dar un aire más multitudinario a la plaza y los festejos puedan ser vistos en directo por el mayor número posible de gente y con plenas garantías de seguridad. No hay que olvidar que cuanta más gente participe del espectáculo, aunque sólo sea con su presencia, más brillante será la fiesta. Un ejemplo: si comparamos la bajada de cajones del 7 de septiembre con las celebradas los demás días, se puede comprobar que la diferencia es abismal... y ello es debido a la participación de la gente.
A propósito de la bajada del día 7, se produjo un hecho lamentable al negarse los propietarios de las caballerías a sacarlas a la calle, debido a la mala meteorología, con el consiguiente enfado de los miembros de la comisión, quienes tuvieron que buscar de manera urgente y precipitada la ayuda de un tractor. Lógicamente, el acto resultó menos estético que los caballos, pero muy válido dada la situación. Naturalmente, estamos de acuerdo en que hay que dar preferencia a los caballos del pueblo en la bajada de cajones, pero en vista de lo ocurrido nos parece lógica la postura adoptada por los componentes de la joven comisión, al buscar para el segundo día de toro otras opciones, por temor a que ocurriera lo mismo, y más si tenemos en cuenta que la tarde amenazó también ese día con lluvia.
