Escribe Víctor Romero: ‘La charla de Mauthausen nos ha abierto los ojos a la juventud’

Escribe Víctor Romero: ‘La charla de Mauthausen nos ha abierto los ojos a la juventud’

El año 1939 ha sido, seguramente, uno de los años más duros de la historia moderna de España, ya que significó el final de una guerra civil sin un verdadero ganador, que significó la muerte de más de 550.000 personas, y que supuso el exilio para millares republicanos contrarios al nuevo régimen establecido por Francisco Franco. Dentro de este numeroso grupo se encontraban Paco Aura y Paco Batiste, que se exiliaron a Francia. Pero en este país, que se encontraba al principio de la segunda Guerra Mundial, no tuvieron demasiadas oportunidades laborales y tuvieron que alistarse al ejército francés dentro el nombrado Batallón de Marcha, destinados al frente abierto de Austria, para luchar contra los nazis. Aquí con otros españoles, son capturados y deportados al campo de concentración de Mauthausen, a unos 136 kilómetros de Viena, allá por el 194, cuando contaban solo 21 años. Nada más llegar, les dejaron claro que aquello era solo un campo de trabajo, que si trabajaban mucho, serían liberados. Pero pronto se percataron de que la realidad era muy diferente. Torturas, hambre, trabajo sin descanso, violencia, insensibilidad... y todo un sinfín de antivalores aplicados con inteligencia por mentes sin sensibilidad ni compasión. De esta manera pasaron 4 largos años, acostándose por la noche sin saber si quiera si a el día siguiente estarían vivos, o si un ataque sorpresa, una pequeña enfermedad, o el hambre habían acabado con su vida. Las razones, nos han dicho, por las que mantenían su integridad psicológica inmune a tanta desgracia, son que al fin se debían acostumbrar a la barbarie que les rodeaba, porque no les quedaba otra salida. O sí: el suicidio. A medida que pasaba el tiempo los nazis se volvían más y más sádicos, y como a prueba nos han dicho que entre noviembre, diciembre del 43 y enero del 44, asesinaron cerca del 80 % del total de españoles muertos en Mauthausen.Al fin, los norteamericanos  liberaron el campo de concentración en 1945 y todos los reclusos pudieron regresar a sus respectivos países de origen. Todos menos los españoles que, como nos han comentado, no tuvieron un país donde regresar, y se tuvieron que quedar en Francia hasta que el régimen dictatorial español finalizaba en 1975 con la muerte de Franco.


Y lo más curioso de todo fue la manera en la que nuestros protagonistas salvaron la vida: mientras a Paco Aura le salvó la vida estar adscrito dentro de un pelotón de vigilancia, a Paco Batiste se la salvó un amigo, que le dijo que cuando le preguntaron cuál era su oficio, dijera que técnico de minas, no marinero.

Estas historias nos han abierto los ojos a la juventud maneras diferentes: que la dimensión agresiva que puede llegar el egoísmo humano es bestial, porque somos capaces de asesinar 50 millones de personas solo por encontrarse bajo una bandera que no es la propia y por no saber que lo que nos hace verdaderamente únicos es la diversidad cultural, ideológica y racial, y que si no sabemos convivir con otras ideologías, podemos dar lugar a desgracias como las de  Auschwitz, Treblinka o el propio Mauthausen, que 60 años después, se nos continuen poniendo los pelos de punta y aún aparecen en los sueños de sus pocos supervivientes que aún viven. Y por todo esto no podemos olvidarnos nunca de estas personas, marcadas para siempre. Son los verdaderos héroes de la historia.

Víctor Romero

Alumno de 4º de ESO del IES Puçol

05 Junio 2005
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