El lunes 14, Punt 2 emite un especial sobre 'Contrasts', la serie de televisión del instituto
El 30 de noviembre comenzaron los talleres teórico-prácticos en la sala de audiovisuales del instituto. Durante el mes de enero, ya separados en tres grupos, se trabajaron los guiones. Ahora, en febrero, es la época de la máxima tensión: se juntan el rodaje, el montaje y la campaña promocional de los tres episodios de la serie de televisión Contrasts, coproducida por la concejalía de la mujer del Ayuntamiento de Puçol y el Instituto de Enseñanza Secundaria.
Es el momento más duro, pero también el que más une a todos los participantes. Ejemplo de ello es la sesión de rodaje llevada a cabo el jueves 10 de febrero: cámaras, sonido, luces, técnicos, intérpretes, políticos y profesores se daban cita a las cinco de la tarde para comenzar una sesión que finalizaría pasada la una de la madrugada.
Por si fuera poco, a la fiesta se unió un equipo de Televisión Valenciana, que realizaba un reportaje sobre esta experiencia única en la que jóvenes alumnos de bachillerato reflexionen sobre la violencia de género a partir de la elaboración de distintos episodios de una serie de televisión. Carolina, la periodista, vio en Contrasts una idea que merece la pena difundir, y allí estaba con Luis, el cámara, grabando arriba y abajo, preguntando a todos, intentando saber cómo funcionaba la familia que lleva adelante este proyecto. Su reportaje se emite el lunes, 14 de febrero, a las 8 tarde, en el programa Metropolità de Punt 2. A esa hora muchas familias de Puçol tendrán sus vídeos listos para grabar.
La familia, esa es la palabra que mejor define el ambiente de un rodaje como éste, donde todos tienen que aportar su granito de arena. Para las escenas del jueves hacía falta una comisaría y también un puente donde la protagonista se suicida en la escena final del Episodio 8. Pero para darle credibilidad eran precisas unas localizaciones adecuadas, iluminación especial nocturna, permisos para rodar en el retén, vestuario de policía y un coche patrulla. Muchos trámites, muchas gestiones y el esfuerzo conjunto de todos para que, si todo sale bien, el 3 de marzo puedan verse apenas dos intensos y emotivos minutos. Porque eso es lo que durará, como máximo, esta complicada secuencia final cuando se estrene en el cine de la Casa de Cultura de Puçol.
Primero fue el alcalde, Juan Manuel Busto, quien tuvo que dar autorización para rodar con la policía local y en un puente aún no abierto al tráfico. Vicente, el jefe de la policía, planificó los horarios en que se podrían utilizar la patrulla y los uniformes reglamentarios. Pedro, el ingeniero, diseñó un sistema de iluminación para las escenas nocturnas en el puente. Javier, el electricista, no sólo montó las luces, sino que manejaba la grúa en aquellas tomas que requerían subir la cámara lo más alto posible. Junto a él, Héctor, el operador, buscaba la máxima estabilidad del encuadre, pese a que la grúa estaba en marcha y ascendiendo. Unos diez metros por debajo, tumbada en un suelo helado, Judith, la protagonista, contenía la respiración mientras sus compañeros retocaban el maquillaje que añadía credibilidad a su suicidio. A su lado, Cristian, el director, atendía al monitor de televisión para comprobar si ese plano final se ajustaba a lo que él había escrito. Tasio buscaba huecos donde colocar los cables de micro y la jirafa para que no saliera en el encuadre. Carlos anotaba una y otra vez los códigos de tiempo de cada toma, pero ninguna era válida. Pedro estaba atento a encender y apagar los focos cada vez que una toma finalizaba y había que volver a la posición inicial para repetir el trabajo.

Pilar, la profesora, inspeccionaba que todo estuviera a punto. Eloísa, la concejal de la mujer, también se había dado una vuelta por el lugar de rodaje, para comprobar que todo marchaba según lo previsto. Varios compañeros de segundo de bachillerato se habían acercado a ver el rodaje, unos atraídos por la presencia de Canal 9, otros para tomar nota de lo que les espera a ellos durante su rodaje en exteriores. Claudia ayudaba a Judith una y otra vez, poniéndole ropa, ayudándole a quitársela para rodar, abrazándola para que entrara en calor entre toma y toma, porque el termómetro ha
