Historia de Puçol (14): Els Hostalets
Carlos Sarthou Carreres en su Geografía del Reino de Valencia nos da la noticia de que en Agosto de 1835, mientras se celebraban en Valencia las fiestas de la jura de la Constitución, apareció el cabecilla Llangostera en Puçol y Els Hostalets, cobrando ropas, caballos y dinero, alarmando a éste y a otros pueblos vecinos.
Hay una senda, conocida como Camí dels lladres, así denominada porque era utilizada por los roders que, teniendo sus escondites en la Sierra Calderona, asaltaban a los viajeros de las diligencias, tan frecuentes en este lugar, y una vez perpetrado el asalto huían rápidamente por ella. Tal vez en aquellos tiempos empezara a hacerse popular un refrán que hemos oído a nuestros mayores y que decía: Puçol, pasal-ho en sol.
Els Hostalets estaba formado en esos tiempos por una hilera de unas noventa casas construidas en línea sobre la carretera y separados de Puçol por un barranco. El topónimo le proviene por estar dedicadas estas casas al hospedaje de viajeros y cuadras para el cambio de tiro de diligencias.
En una de estas posadas fue donde el autor y viajero francés Próspero Merimée conoció a una mesonera que llegó a impresionarle tanto que hizo de su estampa el retrato físico de la protagonista de su novela Carmen (la de Triana), que fue famosa al ser utilizada como libreto para la ópera del mismo título musicada por Georges Bizet.
En abril de 1814, el monarca Fernando VII, a su regreso del cautiverio francés llegó a Puçol camino de Valencia. En nuestro pueblo le esperaban, además de las autoridades civiles y eclesiásticas valencianas, el Presidente de la Regencia, Cardenal Luis de Borbón, arzobispo de Toledo, el cuál fue obligado por el monarca absoluto a besarle la mano en señal de sumisión, aún cuando el cardenal ostentaba la autoridad más alta del Estado.
