Los ecologistas, la tradición y los 'bous al carrer'
Hace unas semanas apareció, en la prensa, una noticia que sorprendió a todo el mundo taurino. Una organización ecologista mostró su pretensión de denunciar todos aquellos festejos taurinos (bous al carrer) que no tuvieran ''tradición''. La primera duda que surge al respecto es la siguiente: ¿qué entiende esa gente por tradición? Si esa ''tradición'' supone que ese tipo de festejos vienen realizándose en esa población durante varias décadas, en la que menos, y consigue llevar a cabo una movilización masiva de gente de la población, así como de poblaciones vecinas, en torno a los mismos, ¿cuál es la población en la que consideran que no existe ''tradición''?
Es más, si el Ayuntamiento de la localidad permite la realización del festejo, y ésta tiene lugar bajo el amparo de la Legislación preceptiva, ¿cómo pueden pretender oponerse a un acto que la Ley protege y el propio Ayuntamiento de la población defiende?
Y, ¿cuál es en realidad el fondo de la razón de su protesta? ¿El maltrato animal? Todos nosotros, aficionados, asistimos durante la temporada a multitud de festejos taurinos en la Comunidad Valenciana: ¿alguno de vosotros ha podido observar signos de maltrato a alguna res durante los mismos? Pensamos que no. Parece ser que estas personas siguen viviendo en la época de Paco Martínez Soria, en la que sí era común ver por los pueblos las típicas cañas preparadas con un clavo en el extremo para mover los animales. ¿Alguien las ve por los pueblos hoy en día?
Sirva de ejemplo de defensa de la integridad de la fiesta y el cuidado de los animales por parte de los propios aficionados y los municipios, el caso ocurrido a principios del mes de septiembre: se lidió en una población un toro de un conocido ganadero de la zona. Toro bravo y encastado, que estaba realizando buenas actuaciones donde era lidiado. Un desaprensivo se atrevió a arrojar un cubo de cal sobre la cabeza del animal, al pasar el mismo por debajo de un cadafal. El animal sufrió graves heridas en los ojos de las que, afortunadamente, se recupera favorablemente. Al instante, tanto los aficionados allí presentes y los que conocieron la noticia posteriormente, como el propio Ayuntamiento del municipio, emprendieron acciones legales contra este individuo, dejando en manos de los tribunales el caso. Y ante tal movilización contra alguien que se atreve a llevar a cabo este ''atentado'' contra la fiesta, ¿se siguen atreviendo los ecologistas a decir que no defendemos la integridad del animal y el bienestar animal?

Pensamos que no deberían entrometerse en una materia que ni siquiera conocen y dejar de presentar protestas que no tienen ninguna lógica ni ningún tipo de argumentación.
Puede que esa ''tradición'' de la que hablan tenga ya un sentido, y es el de la tradición que ellos, esos ecologistas que están en contra de los bous al carrer y en contra de la contaminación, pero se desplazan en coche y gastan desodorantes de spray, tienen de entrometerse donde no tienen ninguna razón de hacerlo y de no hacer nada más que molestar a una fiesta cuyos principales criterios son los de defender la integridad del animal y la defensa del bienestar del que es el centro y rey de nuestra fiesta: el toro.
Vicente Soriano


