Fernando Cuadri logra en Puçol un silencio y una expectación mayores que en La Maestranza
Sin lugar a dudas, el plato fuerte de las V Jornadas Taurinas Vila de Puçol era la anunciada presencia de Fernando Cuadri, representante de la prestigiosa y codiciada ganadería onubense de los herederos de Celestino Cuadri. El encuentro estaba programado para el jueves 31 de enero... y no defraudó a nadie.
En esta ocasión, el marco elegido (con muy buen criterio por parte de las dos asociaciones organizadoras: la peña l'Afició y la peña taurina Juan Ávila), fue el salón de actos del Sindicato Agrícola de Puçol, el cual, esta vez sí, presentaba un lleno absoluto de aficionados, no sólo locales, sino también venidos de otras zonas de la Comunidad Valenciana, incluidos distintos medios de comunicación. En total, más de doscientas personas siguieron en directo las declaraciones de Fernando Cuadri.
El acto estuvo presentado conjuntamente por el periodista local Salvador Ferrer y por el presentador habitual de las jornadas, Salvador Almenara. Ambos tuvieron una escasa participación, como debe ser, pues el protagonista era Fernando Cuadri y, como siempre, hizo gala una vez más de la elocuencia a la que nos tiene acostumbrados, con un verbo fácil y claro, como quedó demostrado por la atención y el silencio con que fue seguida su intervención por parte del público asistente, que aguantó con interés las dos horas que duró la extraordinaria charla del ganadero de Trigueros, y que, a decir de los presentadores: ''el silencio fue mayor que el de una corrida en La Maestranza''.
Previamente, y como prólogo a dicho acto, se proyectó un vídeo realizado en su día por Alberto de Jesús para la revista Bous al carrer, donde se pudo apreciar la seriedad y el trapío que desde siempre han presentado los toros de esta ganadería, así como las espectaculares vacas, algunas con sus becerros, pastando por la mítica finca de Comeuñas, propiedad de esta familia ganadera que, dicho sea de paso, tiene ascendencia italiana, ya que fue en 1780 cuando llegó a Trigueros un joven marinero, avezado en trepar a los más altos mástiles, que, según cuenta la leyenda popular, había sido contratado para colocar la veleta de la torre de la iglesia después del terrible terremoto que asoló Lisboa, y cuyos efectos también se notaron en la provincia de Huelva.

Entre las palabras de Fernando Cuadri, referidas al trabajo de cría de toros para la lidia, destaca su afirmación de que esta labor ''es un pulso contra la naturaleza, ya que la tendencia natural de un animal es huir de quien le hace daño, pero nosotros trabajamos para que embistan una y otra vez''. A la hora de buscar fallos en un toro, éstos pueden venir de la madre, del padre, del pienso, ''o de cualquier otro motivo, ya que todo influye en la pérdida de la casta y la bravura''.
Casta y bravura, los dos rasgos más significativos del toro de lidia, ''que nosotros mantenemos gracias a la consanguinidad, uniéndolo a su madre logramos fijar las condiciones del animal... pero hay que tener cuidado, porque si no se controla esta relación puede degenerar y llegan las enfermedades''. En cualquier caso, todo va bien mientras asta y bravura se eleven por encima de la nobleza del toro, ''cuando la nobleza sobresale, entonces se apuntan las figuras a torear nuestras reses... y esto es síntoma de que algo va mal''.
Cuadri, una ganadería que sólo contrata seis o siete corridas al año, lo que le permite controlar y aprender de cada faena, sin olvidar que cada uno de los 40 ó 45 toros que tiene cada año posee su propia personalidad. Cuadri, el inventor del tauródromo en los años sesenta, ese circuito para ''poner en forma a









