08 Junio 2005
El martes, 31 de mayo, en el salón de plenos del Ayuntamiento, los alumnos del Programa de Garantía Social de Fontanería recibían el diploma acreditativo tras haber finalizado correctamente el curso que venía impartiéndose en las instalaciones de La Costera desde el pasado mes de septiembre.
En el acto estuvieron presentes el concejal de educación, Salvador Claramunt, el técnico de servicios sociales, José Luis García Nadal, la monitora del curso, Laura Bosch, y la educadora municipal, Dolores Muñoz Inglada.
''Es mucho más que una simple entrega de diplomas'' -manifestaba Salvador Claramunt durante el acto-, ''porque estamos hablando de un certificado que acredita que estos diez jóvenes están capacitados para ejercer como fontaneros, ya que han pasado por un amplio periodo de formación tanto teórica como práctica, habiendo estado incluso contratados los tres últimos meses por el Ayuntamiento para participar en distintas obras y reparaciones de fontanería, por lo que ya conocen el mundo laboral al que van a enfrentarse a partir de este momento''.
Enfrentarse al mundo laboral, ése es precisamente uno de los principales objetivos del PGS, un proyecto que comenzó a funcionar hace seis años y que va centrado a colectivos de jóvenes con problemas de inserción, debido a que han abandonado los estudios antes de cumplir los dieciséis años y que, al mismo tiempo, carecen de formación para obtener un empleo.
Para lograr este objetivo, los diez alumnos que han finalizado el curso han recibido 300 horas de formación básica, 600 horas de formación específica en fontanería y, durante los últimos tres meses, han estado trabajando ocho horas diarias en temas prácticos, como instalaciones de agua, baño y cocina, reparaciones de fontanería, instalaciones de riego automático, mantenimiento de jardines y soldadura de tubos.

Como colofón a esta labor formativa, los alumnos del PGS de fontanería participaron los días 18 y 19 de mayo en la Feria de Programas de Garantía Social celebrada en Ribarroja, donde también estaban, junto a un centenar de proyectos de las provincias de Valencia y Castellón, los alumnos del PGS del Centro Virgen al Pie de la Cruz, con un proyecto de instaladores eléctricos industriales.
Las ofertas allí presentadas se encuadraban fundamentalmente en cuatro grandes áreas: servicios básicos (fontanería, albañilería, electricidad), profesiones orientadas a la mujer (peluquería, hogar, auxiliar de residencia, guardería), proyectos para minusválidos (elaboración de materiales a través de centros ocupacionales) y proyectos de gran demanda ligados a empresas (aire acondicionado, oficios rurales, etc.).
Para el técnico de servicios sociales, José Luis García Nadal, el PGS de fontanería ha sido un éxito, ya que ''tres de los alumnos van a entrar directamente a trabajar en empresas y, al mismo tiempo, ha servido como vehículo para regularizar la situación de dos alumnos, que eran emigrantes. Ahora sólo nos queda buscar otros proyectos para el próximo curso''.
En la misma línea se manifestaba Salvador Claramunt, para quien este tipo de ferias es muy interesante porque permite comprobar cuáles son las profesiones que tienen más demanda ''y nos ha hecho plantearnos de cara al próximo curso la creación de otros programas, quizá alguno dirigido específicamente a la mujer, sobre todo buscando que los alumnos y alumnas participantes puedan tener luego una salida profesional''.
07 Junio 2005
Fue una experiencia que se realizó por vez primera el año pasado: alumnos de ESO del Instituto de Enseñanza Secundaria de Puçol se sumaban a la campaña contra la droga mediante la realización de grafitis alusivos al tema en un lugar muy visitado de la población; en 2004 fue en una de las paredes de acceso al Parque Ribelles, el pasado martes, 24 de mayo, la antigua nave de la Renfe fue el lugar elegido para estas pintadas.
La iniciativa del concejal de juventud, Salvador Claramunt, es una apuesta por ''respetar la libertad creativa de los jóvenes y, al mismo tiempo, animarles a que la canalicen hacia temas de interés social y formativo''.
Tras organizar un concurso de dibujo entre los alumnos de 4º de ESO, fueron elegidos los cuatro diseños ganadores que, durante dos días, fueron trasladados a las paredes de la Renfe, una labor que para algunos ha supuesto en primer lugar un aliciente tan sencillo como salir de clase: ''estamos dos días sin aparecer por el instituto, eso ya anima a cualquiera a participar'', confesaba con cierto rubor Elena Grau.
Pero hay mucho más, sobre todo para Alba Moreno, que piensa estudiar arte el próximo curso, y aquéllos que ya habían participado el año pasado en la experiencia: ''nos gustó mucho, por eso quería repetir y creo que la experiencia merece la pena, además puede ayudar a algunos compañeros a pensárselo antes de meterse en la droga''.

Que el profesor encargado de plástica, José Manuel, también tenga en cuenta este esfuerzo es otro de los valores añadidos, como reconoce Nora González: ''aunque hemos ido a veces a museos, no tiene nada que ver con una experiencia en la que tú eres el protagonista, en la que te esfuerzas... y si además eso sirve para subir nota, pues mucho mejor''.
Para que la fiesta fuera completa, además de la pintura, los alumnos pudieron disfrutar de la música en directo, ya que Eros Rojas se ocupó de llevar el equipo necesario para amenizar las largas y calurosas horas de trabajo. Aunque satisfecho de la experiencia y, sobre todo, del mensaje que transmiten las pintadas, Eros admite que hacerlo así, a la luz del día, sin ningún peligro, le quita alguno de los alicientes: ''alguna vez he hecho pintadas, pero han sido de noche y temiendo que te puedan pillar. Si es consentida no hay riesgo y el riesgo es uno de los alicientes para pintar grafitis. Aunque el más importante es, sin duda, dejar un mensaje claro, que todo el mundo pueda ver''.
Y ese mensaje ahora está muy claro en todas las paredes de la antigua nave de la Renfe: no a las drogas.