30 Enero 2004
Somos muchos los consumidores que, atraídos por la publicidad en los distintos medios de comunicación, acudimos a los establecimientos mercantiles en búsqueda de productos rebajados.
La venta promocional de rebajas está regulada en nuestro ordenamiento jurídico, de modo que se entiende que nos encontramos ante este tipo de venta cuando “los artículos objeto de la misma se ofertan, en el mismo establecimiento en el que se ejerce habitualmente la actividad comercial, a un precio inferior al fijado antes de dicha venta”.
No nos encontraremos ante un producto rebajado cuando el artículo no se encontrara a la venta con anterioridad, los deteriorados o adquiridos con objeto de ser vendidos a un precio inferior al ordinario.
La venta promocional de rebajas solo puede tener lugar en dos temporadas con una duración que oscila entre una semana y como máximo dos meses. Este año este período se encuadrará entre las siguientes fechas:
a) Rebajas de invierno: del 7 de enero de 2004 hasta el 13 de marzo de 2004.
b) Rebajas de verano: desde el último lunes laborable de junio, hasta el primer sábado del siguiente mes de septiembre.
En los establecimientos comerciales, se anunciará al público, de forma visible e inequívoca, la duración del periodo de rebajas, indicando la fecha de inicio y final. La rebaja final en los 10 últimos días.
Es importante que los consumidores conozcan la prohibición de venta en Rebajas de artículos deteriorados, los adquiridos expresamente para su venta en rebajas y aquellos que no hayan formado parte de las existencias del establecimiento, al menos, con un mes de antelación y que deberán, también, haber estado expuestos a la venta durante la temporada. También deberán llevar en su etiqueta el precio actual y el precio anterior para que los consumidores puedan conocer el alcance de la rebaja.

Algunos consejos a tener en cuanta son:
* Prepárese una lista con todos los productos que necesita, así evitará comprar, por impulso, cosas innecesarias o que ya tiene.
* Cuando sepa lo que quiere comprar compare precios entre diversos establecimientos. Tenga en cuenta que los precios son libres y por tanto, pueden existir importantes diferencias de un mismo producto en varios establecimientos.
* Compruebe la calidad y acabados del producto. En todos los casos los productos deberán tener la misma calidad y acabados que antes de estar rebajados. Rechace todo producto que sea sospechoso de haber sido fabricado especialmente para las rebajas.
* Concrete las posibilidades de un posible cambio o devolución.
* No son obligatorios para los comerciantes determinados servicios pero, si los ofertan o generan expectativas ante el consumidor con la información o publicidad deben prestarse, por ejemplo la aceptación de cambios o devoluciones, o el uso de tarjeta de créditos como medio de pago.
* Exija siempre su ticket o factura de compra y consérvela para una posible reclamación.
29 Enero 2004
Viernes, 23 de enero, por la tarde: en el Espai Social La Barraca la cocina no da abasto. Cuatro argelinos cocinan cus-cus, un vecino de Togo prepara fu-fu con salsa de pescado, tres marroquíes se las apañan con cuatro pollos con especias. Mientras, sus compañeros se daban prisa para tener a punto los pastelitos marroquíes y el té con hierbabuena. Faltaban pocas horas para la cena y no era cuestión de desilusionar a los 150 invitados.
Espai Social La Barraca, esa misma noche, a las 21’30 horas: los invitados no paran de llegar. Son representantes de clubes y asociaciones de Puçol. Todos vienen con sus propios platos, para ofrecerlos a los demás.
Las 22 horas: siguen llegando invitados. Al final, la cifra supera los 250 comensales. Los técnicos del Centro de Acogida de Inmigrantes, que se han pasado las dos últimas semanas confirmando la asistencia al Intercambio Gastronómico, no pueden dar crédito a lo que ven: han batido, con diferencia, el record de participación en este acto de convivencia entre los inmigrantes del Centro de Acogida y los vecinos de la población. Sobre la marcha, han de buscar nuevas mesas y sillas para ubicar a los asistentes de última hora.
En La Barraca se dan cita miembros del Club Municipal de Jubilados y Pensionistas, ASVAT, Cáritas, las amas de casa Tyrius, el grupo ecologista La Costera, ASOM, la Agrupación Extremeña, la Coral, la Joven Orquesta, los juniors Apocalipsis, los juniors Caminar, la Agrupación de Peñas, los Festeros de 2004, la asociación de Vecinos de la Playa, la asociación de Donantes de Sangre, Ballant Balant, la Junta Local Fallera, la asociación de Bailes del Sindicato, el Club de Gimnasia Rítmica, la Cofradía Virgen al Pie de la Cruz y representantes de la Corporación Municipal.

Y no vinieron sólo a cenar. Aquello era un intercambio y todo el mundo aportó su granito de arena. Entre otros, esa noche se podía degustar platos como la caldereta extremeña, la paella, el all i pebre, el conejo con patatas, la escalibada, tortillas de varios tipos, cocas caseras saladas, cocas dulces, calabazas y una impresionante colección de brazos de gitano.
La cena fue un momento inolvidable. Mucha gente. Muchos platos... Aunque quizá faltó más intercambio, un mayor contacto entre todos los presentes. Daba la impresión de que cada grupo estaba previamente establecido, los amigos de siempre, los compañeros del club, y no se acababa de producir el deseado “contacto”.
“Es sin duda el año que más participación hemos tenido” –recuerda Leo Guzmán, la directora del Centro de Acogida de Inmigrantes–, “eso demuestra que Puçol es un pueblo solidario, sin duda, pero echo a faltar un mayor contacto de unos con otros... quizá es que el auténtico espíritu del intercambio gastronómico no siempre es entendido por todos”.
Por no haber, incluso se echó en falta el tradicional discurso de las autoridades y de representantes de los inmigrantes, y el habitual intercambio de detalles. Todo se limitó a la cena. Hubo comida, participación ciudadana y algún tímido baile. Técnicamente el intercambio fue el de mayor éxito de todos los que se han celebrado, aunque a algunos, como a la directora del centro, nos quedaba la sensación de que faltaba algo: quizá es que, en definitiva, tubo mucho de gastronómico y poco de intercambio.
Quizá la próxima vez.