02 Septiembre 2003
Jonathan y Jeremy comían en un bar de Puçol, El Chichi, y charlaban con algunos festeros sobre la política local, las costumbres, el hotel en el que estaban alojados... Por la noche, ya en la plaza, Jeremy posaba para las fotos mientras echaba una ojeada para averiguar si las festeras llevaban toda su ropa interior a juego...
Más tarde, en pleno espectáculo, llovía y el público no podía moverse o se arriesgaba a sufrir algún improperio por parte de Jonathan...
Todos son detalles casuales, pero cuando uno se dispone a enfrentarse a una noche de improvisaciones, cualquiera de los presentes puede pasar a formar parte del guión.
No estaba en el programa de fiestas, pero ''La noche de los monólogos'' ha sido durante todo el verano una petición especial de los festeros...
por lo que al final el Ayuntamiento ha accedido a contratar esta nueva actuación, para cubrir la noche del lunes 1 de septiembre, que inicialmente quedaba reservada al descanso.
Un espectáculo con guión, pero abierto a la improvisación. Con Jonathan Vives y Jeremy Williams uno sabe cómo va a empezar el espectáculo, pero nunca sabrá cómo, cuándo y dónde va a terminar.
Porque un guión, por muy ingenioso que sea, nunca puede contemplar que llueva y mucho menos que, en mitad de la lluvia, los festeros ofrezcan un nuevo local (eso sí, cerrado) para acabar el espectáculo: poco después de medianoche, esa agua que tanto hemos pedido este verano iba a cambiar el signo de un espectáculo que planteado en la inmensidad y la lejanía de la Plaza del País Valencià tenía todas las de perder.
Porque al primero en actuar, Jonathan, la plaza pareció quedarle grande, perdiendo por momentos la continuidad, esperando risas que no llegaban, al menos a un escenario tan alejado, sintiéndose desnudo en la enorme plataforma vacía.
Los monólogos son algo íntimo, casi como un chiste en grupo, por eso necesitan de la proximidad, del contacto directo con el público, de la atención a esa risa contagiosa o a ese festero que siempre llega tarde a los chistes... con su colaboración la risa se extiende con más facilidad.
Y fue curiosamente la lluvia la que salvó la noche. Cuando hubo de suspenderse el espectáculo en la plaza, técnicos, público, Jeremy y Jonathan, todos juntos nos trasladamos a la antigua Holiday, transformado para la ocasión en un nombre mucho más adecuado: ''Màgic''. Y allí acabamos todos la velada, pasadas las dos de la madrugada, riendo a carcajadas cómodamente sentados... en el suelo.
Es difícil hacer un cálculo cercano, pero entre trescientas y cuatrocientas personas nos dimos cita allí, al calor no sólo del local, sino también del vecino, lo que facilitó que Jonathan remontara su actuación y lograra que todos acabáramos coreando canciones como ''La abeja Maya''. Y además, encantados de hacerlo.
Por su parte, el inglés Jeremy Williams ofreció un espectáculo aún más completo. Porque Jeremy canta y hace cantar al público. Jeremy provoca y cuenta con la colaboración (a veces involuntaria) del público.
Jeremy conoce las costumbres e incluso los grupos políticos que gobiernan a su público. En definitiva, Jeremy sabe cómo ganarse al público.
Llevaba guión, pero estaba abierto a la improvisación, al debate con el público (aunque este fuera un dentista ansioso por defender su trasnochada camisa), a subrayar la risa tonta de una festera (que por lo demás demostró ser muy inteligente) o a recordar de vez en cuando que un f
01 Septiembre 2003
Hace quince años que Chimo Soriano y sus chicos aprovechan las fiestas para organizar un trofeo que con el tiempo ha derivado en homenaje al que fuera uno de los máximos impulsores del ajedrez en Puçol.
Como corresponde a un deporte tan silencioso como el que practican, el club de ajedrez es uno de esos colectivos que todos los años colabora con las fiestas organizando un torneo, que en este caso lleva por título ''Memorial Avelino Puchol'', pero apenas hacen ruido: se citan en la sede del club, situada en el Espai Social La Barraca, celebran durante dos jornadas intensas partidas, almuerzan juntos, disfrutan de su gran pasión... y hasta el año próximo a la misma hora.
El sábado 30 y el domingo 31 de agosto fueron las mañanas escogidas en esta ocasión para celebrar los dos campeonatos: uno de niños y otro de adultos. Una veintena de niños y una docena de adultos fueron los protagonistas cada día.
''Con los chicos utilizamos el sistema suizo, en el que juegan los que ganan contra los que ganan y los que pierden contra los otros perdedores'' (explica Chimo Soriano, presidente del Club Ajedrez Puçol), ''de esta forma los chicos están jugando hasta el último momento, porque si no sería un aburrimiento para los que pierdan en las primeras partidas, y lo que queremos es que los chicos disfruten jugando durante toda la mañana''.
Del reiterado enfrentamiento entre ganadores quedó finalmente ganador Alejandro Reig, seguido de Sergio Gómez y Sergio Albert, todos ellos jóvenes promesas del ajedrez a nivel local.
''Con los adultos utilizamos el sistema 'match now' ya que éramos impares: con este método siempre hay un jugador que descansa y jugamos todos contra todos, porque de lo que se trata es en definitiva de disfrutar jugando a lo que más nos gusta''.
En la categoría de adultos los ganadores fueron: José Antonio Pérez (del Club Ajedrez Puçol), José Luis Bosch (de Valencia) y Jesús Jiménez (de Meliana).
